Historia de la RACV

Hasta 1978, el Estado Español estaba caracterizado por una organización centralista, siguiendo la tradición iniciada en 1700 con la instauración de la dinastía de los Borbones, en un modelo absolutista imperante en la mayor parte de los Estados europeos.

En el siglo XIX se consolida este proceso centralizador, con la Revolución Francesa, imponiéndose el proyecto de Estado-Nación. En España este concepto Estado-Nación continúa todo el siglo XIX con el desarrollo del Estado Liberal.
No obstante, aparece un movimiento fundamentalmente cultural y literario en un principio, que tiene como característica principal la recuperación de la identidad propia, hecho que se produce en aquellas nacionalidades que disponen de idioma autóctono diferente al castellano o español. En este sentido, los valencianos son los primeros dentro del Estado español en iniciar este proceso de autoafirmación cultural e incluso política que comienza en tierras valencianas en el siglo XIX, conocido con el nombre de Renaixença , que en los orígenes tenía su centro neurálgico en la centenaria asociación Lo Rat Penat .
La Real Acadèmia de Cultura Valenciana es una fundación pública de la Diputación Provincial de Valencia. Su origen tenemos que buscarlo en 1915, cuando esta corporación provincial piensa en crear una entidad que trabajara y estudiara la lengua y cultura propias de los valencianos y es consecuencia lógica de la consolidación de la Renaixença Valenciana.

Centro de Cultura Valenciana.

Fue el 15 de enero de 1915 cuando, de la mano del entonces Presidente de la Diputación de Valencia, José Martínez Aloy y del diputado Juan Pérez Lucia, se funda el que en aquel tiempo recibió la denominación de Centro de Cultura Valenciana.

A pesar de su origen en la Diputación de Valencia, el Ayuntamiento de la ciudad de Valencia pronto se suma a este proyecto, apoyando a la nueva entidad cultural creada. De esta manera y ya en 1917, la corporación municipal colabora en la cesión, para sede social, del Salón del Consulado de Mar de La Lonja de la Seda de Valencia, joya única del gótico civil valenciano y edificio declarado Patrimonio de la Humanidad. En este salón se realizan actualmente los actos más solemnes de la entidad académica, rodeados por la sobriedad de un entorno cargado de historia.

Se tuvo que estructurar la reciente creada entidad, dotándola de una estructura que la permitiera comenzar a funcionar. De esta manera, inicialmente había solamente seis miembros que tenían independencia de cualquier otra entidad. También, y debido a ese origen público, hay representación de las dos entidades públicas que daban apoyo institucional y económico al Centro, como son la Diputación y el Ayuntamiento, de manera que a los seis miembros de hecho se sumaban dos diputados y dos concejales, más los cronistas tanto de la provincia como del Ayuntamiento de Valencia.

A lo largo de los años el Centro experimenta diversas reestructuraciones internas. Así, en 1922 aumenta el número de Directores, apelativo que identificaba a los integrantes de la entidad, quedando de esta manera:

12 fundacionales
9 honoris causa
20 dignitate muneris
12 Consiliaris de Historia
121 Consiliaris de Literatura
12 Consiliaris de Arte
11 Consiliaris Oficiales
40 Correspondientes en Valencia
150 Correspondientes fuera de Valencia

No obstante, en 1926 hubo cambios, configurándose en 35 el número de Directores de número, los Correspondientes en 100 y los Honorarios en 50 como máximo, mientras que iban a desaparecer los honoris causa así como los correspondientes de la ciudad de Valencia, que pasarían a ser numerarios para lo que tendrían que leer un discurso de ingreso para poder ingresar en el Centro.

La estructura interna queda configurada por medio de las siguientes secciones:

Lengua y Literatura
Etnografía y Folklore
Historia y Arqueología
Prehistoria y Antropología
Estas secciones serían la base del trabajo de investigación del Centro, y estaban dirigidas por un Director de Número; también se podían nombrar agregados colaboradores que serían coordinados por aquel para la realización de los diversos trabajos.
Al finalizar la Guerra Civil (1936-1939) se añadieron las secciones siguientes:
Ciencias Naturales
Geografía del Reino de Valencia
Filología Valenciana.

Y en 1951, 1955 y 1959 respectivamente:

Conferencia Club
Cronistas del Reino de Valencia
Protectores de las Cruces y de los Ermitorios del Reino de Valencia

Se da la particularidad de que los cronistas automáticamente pasaban también a ser considerados Directores Correspondientes por sus respectivas poblaciones, vinculados al cargo, por lo cual el Centro se vinculaba con la mayoría de las poblaciones del territorio valenciano.

D'esta manera, pasada la mitad del siglo XX, el Centro de Cultura Valenciana se presentaba como centro valenciano de investigación en diversas áreas y con un prestigio reconocido:

Lengua y Literatura
Etnografía y Folklore
Historia y Arqueología
Prehistoria y Antropología
Ciencias Naturales
Geografía del Reino de Valencia
Filología Valenciana.
Conferencia Club
Cronistas del Reino de Valencia
Protectores de las Cruces y de los Ermitorios del Reino de Valencia

Aunque los trabajos del Centro tenían una demarcación territorial e intelectual muy concreta, siempre vinculados con la lengua y la cultura valencianas, fue la intención de sus responsables la interrelación con otros organismos estatales que le dieran otra dimensión y reconocimiento fuera del territorio valenciano.

Así en 1946 ingresa en el Patronato “José María Quadrado”, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (C.S.I.C.). Este Patronato se transforma posteriormente convirtiéndose en la actual Confederación Española de Centros de Estudios Locales (C.E.C.E.L.).

Finalmente, en 1962, una vez modificados sus Estatutos, el número de Directores Numerarios aumenta a 46.

Acadèmia de Cultura Valenciana.

El funcionamiento y las actividades del Centro iban aumentando y su prestigio también, todo lo cual provoca o facilita que se adoptara otra denominación que recogiera mejor la esencia y espíritu que había tomado la entidad. De esta manera en 1978 pasa a denominarse Academia de Cultura Valenciana, por acuerdo de una Junta General Extraordinaria que se celebra para dicho cambio, con la preceptiva aprobación de la Diputación Provincial de Valencia quien, por ser la fundadora de la entidad científica y académica, tiene que dar el visto bueno a cualquier modificación estatutaria.

Esta nueva configuración académica hizo que se produjera otra reestructuración, con la creación de nuevas secciones y la eliminación de otras.

En 1986, y siguiendo con el espíritu de promoción y de interrelación externa, la Academia fue aceptada dentro del Instituto de España como Academia asociada, junto a otras academias de España.

Real Acadèmia de Cultura Valenciana.

En 1991 se vio cumplida otra aspiración que los responsables de la Academia tenían en mente. En este año su Majestad el Rey Don Juan Carlos I le concedió el título de Real, de manera que a partir de ese momento, esta entidad que fuera fundada por la Diputación Provincial de Valencia para el estudio de la lengua y de la cultura valencianas, era reconocida y bautizada con el nombre de Real Academia de Cultura Valenciana, constando así en el actual directorio del Instituto de España antes referido.

La Real Academia de Cultura Valenciana dictaminó, en 1981, ante la ausencia de un modelo ortográfico oficial que normativizara la lengua valenciana, unas normas conocidas por el apelativo de Normas de El Puig, debido a que fueron firmadas en el Monasterio de El Puig ante numerosas entidades e intelectuales.

Estas normas tuvieron un reconocimiento oficial, al ser publicada con elles en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana la primera edición del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, y ser usadas por la propia Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana para la enseñanza del valenciano.

Estos trabajos de investigación sobre la lengua valenciana hicieron que la entidad científica pasara a convertirse en una entidad con raigambre popular por su defensa y recuperación de la auténtica cultura valenciana, frente a los continuos intentos de anexión lingüística y cultural por parte de los que consideraban la cultura y la lengua valencianas como parte de la cultura y la lengua catalanas.

En estos momentos la RACV tiene reconocimiento oficial y recibe subvenciones de las instituciones públicas, como el Ayuntamiento de Valencia, la Diputación de Valencia y la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana. Además tiene convenios de colaboración con otras entidades, como por ejemplo la Universidad Cardenal Herrera – Ceu San Pablo de Valencia, la Universidad Politécnica de Valencia y la Escuela Internacional de Protocolo de Valencia.