El intelectual valenciano Julián Ribera y Tarragó

Periódico: 
Las Provincias
04/04/2024

La historia es la memoria del pasado. Así lo consideraron los historiadores clásicos y los escritores en el Renacimiento que nos recordaron que los más grandes hombres del pasado habrían caído en el olvido de no haber sido por los autores que han reflejado sus obras y estudios.

El rey Alfonso el Magnánimo, a través de su secretario, nos recordó: Sólo la historia preserva la memoria de los hombres; sólo ella da vida a los muertos y nos acerca a los ausentes. Por todo ello, con el deseo de disponer de historiadores preparados y minuciosos, hemos decidido proporcionarles apoyo y recompensas para que puedan dedicarse a escribir en cuerpo y alma.

Cumpliendo el pensamiento expuesto, la Sección de Historia de la Real Academia de Cultura Valenciana quiere dedicarle un libro homenaje al eminente valenciano don Julián Ribera y Tarragó al conmemorarse el Centenario de su ingreso como Académico de Honor en el entonces llamado Centro de Cultura Valenciana.

Una breve reseña biográfica nos acercará al conocimiento de esta sabia y docta personalidad. El arabista, historiador, filólogo, musicólogo, Julián Ribera nació en Carcagente en 1858. Estudió el Bachillerato y Derecho en Valencia, doctorándose en Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid en diciembre de 1885. En mayo de 1887 Julián Ribera obtuvo la Cátedra de Lengua Árabe de la Universidad de Zaragoza, con un tribunal formado, entre otros, por los eruditos orientalistas e historiadores Francisco Codera y Francisco Javier Simonet.

En 1882 había comenzado a colaborar con el arabista F. Codera en su proyecto de crear la “Bibliotheca Arábico-Hispana”, con el objetivo de editar fuentes arábicas importantes para la reconstrucción de la Historia de España. Los dos primeros volúmenes de la “Bibliotheca” estuvieron dedicados a la edición del diccionario biográfico de Ibn Pascual, “Abenpasqualis Assila”. La colaboración entre Codera y Ribera fue siempre estrecha, editándose los diccionarios biográficos de los intelectuales andalusíes al-Dabbí, Ibn al-Abbar, Ibn al-Faradí, e Ibn Jayr.

La reforma de la Facultad de Letras en 1900 había suprimido su Cátedra de Árabe en la Universidad de Zaragoza, convirtiéndose en catedrático de Historia Antigua y Media de España. En 1904 concursó a una plaza de esta especialidad en Madrid, instalándose en la capital, y asumiendo la “gerencia anónima” de la revista “Cultura Española”, publicada entre 1906 y 1909, bajo la dirección a distancia del historiador y catedrático de Historia del Derecho el alicantino Rafael Altamira y del catedrático de Historia el zaragozano Eduardo Ibarra.

En mayo de 1912, J. Ribera ingresó en la Real Academia Española con un discurso sobre “El Cancionero de Abencuzmán” y en junio de 1915 en la Real Academia de la Historia con una disertación dedicada a analizar la “Épica andaluza romanceada”. En estos años, tras su nombramiento en 1913 como catedrático de Literatura arábigo-española de la Universidad Central en Madrid se dedicó al estudio de la prehistoria del romance castellano, a los orígenes de la lírica provenzal, a la épica europea, al conocimiento de la música árabe y su influencia en la cristiana medieval como ha estudiado recientemente Dra. Ana Galiano, siendo pionero en el reconocimiento de la indudable huella dejada por lo andalusí en la cultura hispana.

El eminente valenciano don Julián Ribera es el autor del “Prólogo” de la edición fotográfica del “Libre del Repartiment de la Ciutat i Regne de Valencia” de 1939 que junto con el “Libre dels Furs”, desde el punto de vista demográfico y legislativo, constituyen actas de nacimiento del Reino cristiano de Valencia, configurado a partir del siglo XIII con la conquista y repoblación de Valencia y su incorporación a la Corona de Aragón. Colaboró con el erudito Roque Chabás en la Revista “El Archivo”. Sus condiscípulos le dedicaron con motivo de su jubilación dos volúmenes publicados con el título de “Disertaciones y Opúsculos”.

Don Julián Ribera fue también director “Honoris Causa” del Centro de Cultura Valenciana y en la sede de esta Institución Académica leyó el discurso titulado “De Historia Arábigo-Valenciana” el 22 de mayo de 1925.

Por su querencia, afecto y estima que tuvo a Valencia, por la dedicación al estudio de eruditos árabes valencianos y de la historia de nuestro Reino y por su prestigio y enormes méritos como investigador e intelectual la RACV puso el nombre de Julián Ribera y Tarragó a la Sección de Historia de esta Real Institución Académica.